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Abya Yala: un continente indígena

por tresmilv
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No sólo es un nombre o una palabra. Abya Yala es la resistencia, la raíz, el vientre. Lo original, lo ancestral. Es el alma del pueblo indígena, la unión de los pueblos como pueblo. Es la diversidad de cultura, de tradiciones, de modos de vida, de cosmovisión y de lenguas. Abya Yala es la pluralidad de un continente indígena que reclama su presencia.

En oposición al nombre con el que los colonizadores apodaron sus tierras, las naciones indígenas que habitan lo que hoy se conoce como “América” bautizan al continente con el nombre de Abya Yala, palabra con origen en el pueblo guna de Panamá y que significa “Tierra en plena madurez” o “Tierra en florecimiento”. Con este nombre, los pueblos originarios se sublevan ante esa idea de “Nuevo Mundo” que los conquistadores impusieron con sus imperialismos culturales, y que supuso un intento de volver opacas las culturas milenarias que ya existían.

Reynaldo Alexis Santana, rey del pueblo Naso (Panamá)

El Abya Yala comprende desde Canadá hasta Argentina. Un continente que alberga 35 países y el 12’5 % de la población total del planeta. Su diversidad es un mosaico irresistible de naturaleza y culturas de contrastes acentuados. En los últimos 500 años, este continente se ha convertido en un cóctel de influencias culturales, destacando como ingredientes principales la cultura indígena: milenaria y originaria de esas tierras que hoy supone, sólo en América Latina, un 8% aproximado de la población total. La cultura africana, que llega al continente a través de la mano de obra esclava que los colonizadores trasladan desde África. Y la cultura europea, que comienza con la colonización, pero que se ha ido acentuando en los últimos años por distintas etapas históricas de Europa, como las guerras civiles o la primera y segunda guerra mundial.

La consecuencia de las migraciones de los últimos cinco siglos han hecho que en la actualidad sean tres los caballos lingüísticos principales en los que cabalga el continente: el inglés, el portugués y el español, destacando este último, que ya ha llegado a los 400 millones de hablantes en Latinoamérica y a los 58 millones en EEUU. Le sigue el inglés con 250 millones de hablantes y el portugués, con aproximadamente 200 millones.  Pero la diversidad lingüística del Abya Yala va mucho más allá de estas tres lenguas dominantes. Se estima que hay más de 20 millones de hablantes de lenguas indígenas en el continente, repartidos entre más de mil lenguas. Solo en países como Brasil conviven unos 150 idiomas distintos. El quechua (Bolivia, Perú y Argentina) llega a los 14 millones de hablantes, el guaraní (Paraguay, Brasil, Bolivia y Argentina) hasta los 12 millones y el aimara (Argentina, Bolivia y Perú) hasta los 4 millones. Son las tres lenguas indígenas con mayor número de hablantes del Abya Yala.

Mujer maya en Santiago de la Laguna, Guatemala

Muchas de estas lenguas originarias, han resistido durante más de 500 años a los imperialismos linguísticos que han llegado desde el otro lado del continente, primero en barcos, y ahora a través de internet, la televisión y la radio. Lenguas que se han visto en la sombra por parte de las autoridades, que ya no están en los colegios, ni en la prensa, que no se reflejan en la literatura contemporánea y que, tristemente, cada vez suenan menos entre los labios de los más jóvenes. Solo el guaraní en Paraguay  y el quechua y el aimara en Bolivia son consideradas lenguas oficiales en su país, quedando con esto, el resto de lenguas indígenas, al amparo de leyes proteccionistas que se alejan mucho de ser una ayuda para su promoción y desarrollo, dejando a estas a la altura de una pieza de museo.

Pero la realidad es otra, y se llama hablante. Estas lenguas aún son el vehículo principal con el que se comunican millones de personas en el presente.  Las lenguas indígenas no son cosa del pasado. Esas lenguas que siempre han descrito los paisajes y la cosmovisión de la América ancestral como ninguna otra lengua ha podido hacer. Lenguas ricas en palabras que han nutrido al idioma español: como del quechua papa “patata” o la palabra maya chocolchocolate”. Como también albergan términos y palabras únicas que expresan situaciones o sentimientos que ninguna otra lengua del mundo puede traducir con una sola palabra, como Wakaya que tiene su origen en el pueblo Kukama Kukamiria y que significa “el acto de intercambiar cosas que tienen un valor inmaterial, como conocimientos o sentimientos”.

500 años después, los hablantes de las lenguas originarias mantienen en pie su lucha pese a cinco siglos de discriminación. Siguen queriéndolas vivas, esas lenguas que han estructurado durante milenios su forma única de pensar, su manera de interpretar la vida, de nombrar sus paisajes, sus pueblos y sus tradiciones. Cada día son más las personas que se desprenden de ese autodesprecio que la sociedad actual, de origen occidental, ha intentado inculcarles. Porque pese a todas las influencias extrajeras que lleguen al continente, el caribe sigue siendo azul verdoso, los andes siguen erguidos sobre la misma tierra y el cabello siguen enredado entre trenzas de color negro azabache. El maíz sigue siendo fuente de vida, como la caña de carrizo sigue modelando el viento al son de la zampoña. Les calientan el mismo sol y les despeina el mismo viento. El Abya yala es ahora, el continente indígena, nacido del mismo vientre, hijo de sus muchas lenguas.

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Judith Payró Jordan 20 de abril de 2021 - 18:39

En Brasil, según datos oficiales, son actualmente 305 pueblos originarios vivos y 274 lenguas vivas. Muy bueno el post. Gracias ❤

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