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Mitología catalana (III): en el corazón de la leyenda

por tresmilv
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mitología catalana-el corazón de la leyenda

En el corazón de Cataluña hay siniestras damas en castillos, habitan seres terroríficos que se camuflan en la niebla, incluso el diablo ha ido de visita para dar forma a alguna de sus montañas. También es el hogar de héroes legendarios, cuya arma es un simple tambor. Acompañadnos en esta tercera y última etapa de un fascinante viaje por la mitología catalana.


Ya hemos recorrido el norte y el este, visitando comarcas, pueblos, ciudades, montañas y bosques, en busca de escurridizos personajes. Algunos nos han intrigado, la mayoría nos han causado pavor y otros, los menos, nos han inspirado cierta ternura. Estos que están por venir, los cinco últimos que conoceremos, viven en el interior de Cataluña, lejos del mar y en montañas más bajas, pero muy simbólicas. En el interior hay ríos y lagos, castillos y cuevas, niebla y viento. Lugares donde camuflarse, vivir y quizás atormentar a los humanos… Bienvenidos al corazón de la leyenda.

Camunyes

En el vértice inferior de ese triángulo que es Cataluña, tocando a la provincia de Teruel, se sitúa la comarca de la Terra Alta, abrazada en el este por el Ebro. En ese territorio elevado –de ahí le viene el nombre– vive Camunyes, uno de los “cocos” o “asustaniños” que toda mitología posee. Este personaje tiene su origen en un famoso guerrillero, Francisco Sánchez Fernández. Nacido en Camuñas (Toledo), se hizo incorporó a la guerrilla para vengar la muerte de su hermano, que fue ejecutado por los franceses en la horca a pesar de haberle prometido no hacerlo si se rendía. Ver cómo lo mataban convirtió a Camunyes en un ángel vengador, un líder del hostigamiento a las tropas galas y un ser legendario en diversos lugares de España. En Cataluña toma la forma de una criatura atroz de gran boca y largos dientes, que basa su existencia en romper y devorar huesos humanos.

Mitología catalana Camunyes
Camunyes se esconde en la Terra Alta. Imagen de Antoni Serra, vía Flickr

La Tinyosa

Todo lugar con niebla es el hogar de La Tinyosa y, por eso, a medida que subimos y nos adentramos en el corazón de Cataluña, este ser se va haciendo presente. Su nombre significa “miserable o despreciable”, y también hace referencia a la enfermedad de la tiña, que hace aparecer manchas, escamas y costras en la piel. De esos desagradables síntomas viene la expresión “ser dolent com la tinya” –ser más malo que la tiña­–. Y realmente La Tinyosa hace honor a su nombre. De apariencia femenina y casi transparente, se camufla entre la niebla y busca niños perdidos para llevarlos a su escondite y sorberlos hasta tragárselos. Tened mucho cuidado, pues, si andáis por zonas como Urgell o Vic y veis una bruma blanca que se os acerca.

Mitologia catalana La Tinyosa
La Tinyosa se camufla en la niebla. Imagen de Merdaseca, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

La dama de Florejacs

En la comarca de La Segarra nos encontramos con otro castillo, el del pueblo de Florejacs, y su correspondiente dama. Según cuenta la leyenda, esta señora vivía sola en la fortaleza y era de tal belleza que muchos galanes se presentaban en su casa para conquistarla. Ella podía elegir, y bien que lo hacía, pero para que su reputación quedara intacta después de la aventura, iba eliminando a sus amantes haciéndoles oler unas flores encantadas de su jardín que les causaban una dulce muerte. De esas flores letales tanto el pueblo como el castillo recibieron su nombre. Con el tiempo, la leyenda de la dama de las flores de Florejacs fue añadiendo nuevos elementos: la presencia de un rey que la hizo detener y ejecutar, un grupo de inquisidores que la condenan a la hoguera… y también hay quien dice que el espíritu de esta mujer sigue presente en la villa, donde de vez en cuando se aparece, paseando lúgubremente y llevando en la mano una flor. De ella manteneos lejos, pues su fragancia puede hacer que, literalmente, muráis de amor.

Mitología catalana Florejacs
El castillo de Florejacs. Imagen de Angela Llop, CC BY-SA 2, via Wikimedia Commons

El Pedraforca

Siguiendo hacia el norte por el interior llegamos a otra de las montañas míticas de Catalunya, el Pedraforca, en la comarca del Berguedà. El nombre está compuesto por dos palabras; “pedra” –piedra– y “forca” –horca–, ese palo que remata en dos puntas con el que se levanta la paja. Y la montaña se llama así por su característica forma, que hace que parezca tener dos cimas. Según la tradición, hace muchos siglos el Pedraforca era una montaña como cualquier otra, hasta que una noche los vecinos de los pueblos cercanos escucharen un extraño estruendo y, a la mañana siguiente, un castillo había aparecido en la cúspide. Asustados, creyeron que era obra del mismísimo diablo, y lo confirmaron cuando empezaron a lloverles flechas procedentes de las almenas. Mujeres y hombres, viejos y niñas, rezaban día y noche para que aquella tortura cesara. Lo hicieron sin descanso hasta que la noche de San Silvestre, la última noche del año, volvieron a escuchar un gran estruendo. Había truenos, relámpagos, y la montaña temblaba. Era la lucha entre el diablo y los ángeles, que habían atendido las plegarias de los aldeanos. A la mañana siguiente, todos vieron que el castillo y la cima de la montaña se habían hundido, y que solo quedaban escombros entre las dos puntas que habían quedado en pie. Desde entonces, cada última noche de cada año, se escuchan gritos que provienen de lo más alto del Pedraforca… son las brujas celebrando una fiesta en honor al diablo y al castillo que una vez le perteneció.

Mitología catalana Pedraforca
Imagen de Josep Monter Martinez en Pixabay 

Seres legendarios de Montserrat

La última parada de nuestro mitológico viaje la hacemos en otra montaña, la más emblemática de Cataluña, Montserrat. Su nombre también viene dado por su peculiar forma, compuesto por las palabras “mont” –monte– y “serrat” ­–serrado, con forma de sierra–. Es evidente que en el corazón de esta tierra tienen que vivir personajes tan mágicos y legendarios como ella, empezando por el gigante Pare Su. Las rocas más altas le servían de taburete y, para beber, tan solo tenía que agacharse para sorber las aguas del río Llobregat. Era un buen hombre, pero cuando se enfadaba resoplaba tan fuerte que hacía bajar de las cimas de Montserrat un viento insoportable. Esa es la razón por la que, en los pueblos vecinos, no alzasen casas de más de un piso.

Pero el personaje más conocido de ese pedacito de tierra no es ningún gigante, sino un niño; el timbaler del Bruc. El hecho histórico real del cual parte su leyenda es la derrota de las tropas napoleónicas en junio de 1808, la primera que sufrieron en la Guerra de la Independencia Española o Guerra del Francés. La leyenda explica que el pueblo solo disponía de lanzas, piedras y palos, y que un chico de Santpedor que siempre iba con su tambor preguntó qué podía hacer para ayudar. Los hombres le contestaron que se volviera para casa y, airado, empezó a tocar el tambor para ver si se calmaba. Pero el efecto fue el opuesto:  cada vez más enfadado se dirigió hacia Montserrat sin dejar de tocar. Al llegar al municipio de El Bruc ­–El Brezo, por la presencia de ese tipo de panta– vio cómo los franceses se acercaban y pensó que, quizás, el eco que allí había podría serle de utilidad. Hizo repicar su tambor cada vez con más ímpetu, el sonido se multiplicó y los soldados napoleónicos creyeron que miles de hombres iban a atacarles. Huyeron despavoridos, y el timbaler del Bruc –el tamborilero del Bruc– se hizo famoso por su gesta. Como toda leyenda, tiene algo de mito y algo de realidad, pero lo cierto es que este pequeño gran héroe, cuyo nombre real era Isidre Llussà, tiene hasta una estatua en su honor. La veréis si os acercáis al pueblo del Bruc, con Montserrat, su montaña, al fondo.

Mitología catalana Montserrat
Imagen de Matthias Hoensch en Pixabay

Y aquí acabamos este recorrido por algunos de los seres destacados de la mitología catalana, que empezó en el Pirineo y el norte, siguió por el este y la costa y culmina en el corazón de Cataluña. Pero hay más, muchos más. Si queréis conocerlos, os recomendamos leer El gran llibre de les criatures fantàstiques (Ed. Comanegra), escrito por Joan de Déu Prats e ilustrado por Maria Padilla. Este libro recoge por primera vez a todos los seres de la mitología catalana según su origen geográfico.

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